LA BOTICA SE MUDA....AHORA CON HOGAR PROPIO VISITA LABOTICA.UY Y CONOCE TODO LO NUEVO!!!!

Autonomía: en lugar de hacer POR él, haz CON él.

10 marzo 2014


Una de las dificultades que nos encontramos hoy en día, tanto en la consulta como en la institución educativa, son la falta de iniciativa o el miedo a actuar en relación a una baja autoestima. La baja autoestima en la niñez y la adolescencia se vincula a trastornos depresivos, estados ansiosos, consumo de sustancias, trastornos de la alimentación, etc.

El concepto de autoestima lo entendemos como cuánto me estimo; lo cual está íntimamente relacionado a la evaluación que cada uno de nosotros hace al preguntarse qué tan capaz soy.
Somos capaces en la medida que resolvemos problemas, tomamos decisiones y actuamos autónomamente; de esta manera nos desempeñamos en la sociedad y en el mundo.

La adquisición de autonomía es clave para la adaptación, y por ello consideramos importante e interesante pensar juntos sobre este proceso.

Muchos papás se inquietan por el desarrollo de sus hij@s, y tienden a extremar los cuidados que les dan; esto es lo que definimos como sobreprotección. En esta situación el/la niñ@ capta esta angustia y ansiedad de sus padres, y también se inquieta.
Estos papás en su afán de proteger a su pequeñ@ trasmiten miedo en lugar de seguridad, y el/la niñ@ comienza a “temer al mundo”.
La sobreprotección pretende evitar todos los peligros y problemas, lo cual es una expectativa no solamente poco realista, sino también poco productiva porque nos empuja como cuidadores a no dejar hacer o hacer por ell@s. ¡Qué peligro!

A veces la falta de tiempo nos lleva a hacer TODO por ell@s sin darnos cuenta!!! Por ejemplo: “es más rápido si l@ visto porque si no llegamos tarde”, o “no le gusta hacerse la cama pobrecit@”, o “le armo los resúmenes porque no sabe cómo hacerlos o yo los hago más rápido”.
Y el problema es hacer POR nuestr@s hij@s en lugar de ENSEÑARLES a hacer por ell@s mism@s.

El mensaje que está por detrás de la sobreprotección es de inseguridad y de incapacidad: “el mundo es peligroso y tú no eres capaz de valerte por ti mismo, por eso hago todo por ti”.
Esto genera en l@s niñ@s dificultades para separarse de sus padres, una necesidad de supervisión y guía de los adultos constante, una baja tolerancia a la frustración y las fallas, y va disminuyendo su autoestima. No toleran perder, no pueden esperar su turno ni para satisfacer sus deseos, y necesitan atención de continuo.
Son niñ@s “demandantes” que cuando no son atendidos o no logran lo que desean irrumpen en llantos y berrinches.

Est@s niñ@s, y luego adolescente, resultan “pasivos e irresponsables”.
La creencia de que no son capaces l@s lleva a no hacer nada porque seguro que no les va a salir o les va a salir mal. Esto va acompañado de sentimientos de frustración, desgano  y tristeza.
Si esto se perpetúa, est@s niñ@s y adolescentes no aprenderán a cuidar de sí mismos.


¿Qué podemos hacer?

1)      Defendamos el “¡Yo solito!”. Si dejamos que nuestr@s pequeñ@s hagan lo que pueden, aunque no lo hagan perfecto, l@s ayudamos a tener ganas de ser autónom@s, l@s ayudamos a ensayar, practicar y mejorar sus habilidades, l@s ayudamos a entrenarse en resolver dificultades, les enseñamos a tolerar los problemas y hacerles frente.

2)      En lugar de evitarles el problema, ayudémosl@s a resolverlo. En lugar de hacer las cosas por él/ella, ayúdel@ a hacerlas. Esto quiere decir que le modele la conducta, ud. haga y que él/la niñ@ imite. Guíelo corporalmente, por ejemplo: tómele las manos y muévalas con él/ella para atarse los cordones. Agregue instrucciones verbales del paso a paso. Ayúdel@ a pensar cómo resolver sus problemas, sugiérale alternativas.

3)      Fomentemos el esfuerzo y la perseverancia. Siempre pueden volver a intentarlo.

4)      Aceptemos y toleremos los errores. Hacer implica muchas veces equivocarse, es parte del proceso de aprendizaje, nos ayuda a mejorar las estrategias de resolución de problemas.

5)      Reconozcamos y premiemos los esfuerzos y los logros.

6)      Fomentemos que tomen la iniciativa. Dejemos que tomen algunas decisiones sobre sí mism@s acordes a su edad. 

7)      Exijamos que cumplan con su higiene y cuidado personal, que realicen sus tareas de la escuela y que puedan ir colaborando en el hogar (hacerse la cama, colaborar poniendo la mesa o ayudando a cocinar, hacer mandados, etc.), así irán adquiriendo responsabilidades.

8)      Juguemos con ell@s. En el juego l@s niñ@s expresan sus emociones, resuelven problemas y ensayan lo que luego vivirán (profesiones, paternidad, vínculos y actividades de la vida cotidiana).

9)      Ayudémosl@s a desarrollar su creatividad e impulsémosl@s en sus ganas de explorar el mundo que los rodea.

10)  Enseñémosles a pedir ayuda.

11)  Propiciemos su independencia. Esto implica que l@s niñ@s a veces se rebelen, si bien esto puede alterar a los padres, es necesario un poco de rebeldía que impulse el desarrollo.


Todo esto colaborará a una buena autoestima. La autoestima es uno de los componentes del desarrollo emocional, que se apoya en dos pilares: la percepción de auto-valía y la percepción de competencias.
Enseñándoles estrategias y potenciando las habilidades de nuestros hij@s, favoreceremos su percepción de competencias (en contra del “no soy capaz” que trasmite el hacer todo por ell@s) y los habilitaremos en el relacionamiento con el entorno, lo que reforzará su percepción de auto-valía al sentirse integrad@s y querid@s por los que los rodean.


¿Qué les parece, hacemos CON ell@s?



Post colaborador a cargo de: Lic. en Psicología Valeria Reyno
Psicóloga clínica de niños, adolescentes y adultos jóvenes, tanto en diagnóstico como psicoterapia.
Tel. de contacto: 094 162353



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...