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Trastornos del Espectro Autista (TEA): SÍNDROME DE ASPERGER

18 febrero 2014


El 18 de febrero tiene lugar el Día Internacional del Síndrome de Asperger, por lo que nos pareció interesante compartir con Uds. de qué se trata este síndrome tan nombrado y, a la vez, tan desconocido. A su vez, porque con la reciente edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-V), se ha incluido dentro del espectro de los trastornos autistas. 

La causa de este trastorno aún se desconoce. Afecta a un 0,6% de los niños, principalmente varones. Cada vez son más precisos los criterios, las técnicas y evaluaciones que permiten la detección y diagnóstico, y se vienen perfeccionando las estrategias y propuestas de intervención tanto en el ámbito clínico como educacional y familiar-social en general. 
Con una detección e intervención temprana mejora ampliamente el pronóstico.

Características
La comunicación y la interacción social en est@s niñ@s aparecen limitadas y/o alteradas debido a déficits en la reciprocidad socio-emocional y en las conductas comunicativas.

Tienen dificultades para desarrollar, mantener y comprender las relaciones sociales, que puede llegar hasta una ausencia aparente de interés en la gente.

Les cuesta atribuir intencionalidad a las acciones de otros, es decir, poder entender/decodificar qué busca el otro con su acción, qué piensa, qué siente, etc. 

Suelen mostrar acercamientos sociales inusuales. 

No suelen mirar a los ojos a su interlocutor, por lo general observan los labios o no miran a la persona.

Presentan anomalías en el lenguaje corporal o déficits en la comprensión y uso de gestos, o incluso encontramos una falta total de expresividad emocional o de comunicación no verbal. 

Les cuesta iniciar, responder  y mantener diálogos. Muchas veces no tienen la iniciativa de compartir anécdotas, pensamientos o sentimientos. Suelen realizar monólogos sobre temas de su interés y les cuesta respetar los turnos en una conversación.

No comprenden la pragmática del lenguaje, es decir que interpretan las frases literalmente por lo que no entienden las ironías, el sarcasmo, dobles sentidos, ni los chistes; resultan ingenuos socialmente por lo que pueden ser objeto de burlas o abusos. 

Tiende a hablar en un tono elevado, con un acento peculiar, y utilizan un lenguaje “adultizado” o de “sabelotodo”, muy formal, que resulta pedante. 

Suelen relacionarse mejor con los adultos que con sus pares. 

Les cuesta entender las reglas de los juegos o les interesan juegos distintos a los de su grupo etario.

Presentan reacciones emocionales exageradas en relación a la situación que están viviendo, o son totalmente apáticos.

Est@s niñ@s tienen dificultades en su autonomía y rutinas en relación a la presencia de patrones repetitivos y restringidos de conductas, actividades e intereses.

Pueden presentar movimientos motores repetitivos como mecerse, u otros movimientos a modo de “tics”.

A veces “hacen eco” de lo que decimos, repiten frases (de un dibujo animado por ejemplo) que no tienen que ver con la situación actual, o presentan balbuceos. 

Tienen dificultades con las transiciones (por ejemplo una mudanza o cambio de escuela), y se niegan a las modificaciones de sus rutinas o pequeños cambios en su entorno (cambiar un mueble en la casa o el camino para ir a la escuela, la suspensión de una actividad, que falte su maestra, etc.), presentando un malestar extremo ante ellos.

Presentan rituales para saludar, para vestirse, para irse a dormir o para guardar sus cosas (útiles, juguetes, etc.)

Resultan tercos ya que su forma de pensar es muy rígida. 

Suelen tener una selección restringida de juegos, juguetes u objetos preferidos, de alimentos preferidos, de temas preferidos para conversar o buscar información, etc.

En ocasiones observamos una hipo (en menos) o hiper (en más) reactividad sensorial, por ejemplo que no sientan dolor, que no se los pueda tocar, que se queden fascinados por sonidos no humanos (por ejemplo un motor, el ruido de la lluvia, etc.) o luces u objetos que giran, que el golpe de una puerta cerrada por el viento sea muy perturbador, que tengan respuestas adversas a texturas específicas, que huelan o toquen objetos en exceso, etc. 

Presentan déficits atencionales, dificultades en el procesamiento de la información y en la ejecución de acciones:

Les cuesta seleccionar qué atender porque se pierden en los detalles irrelevantes.

Les es difícil cambiar el foco de la atención, en general se “quedan colgados” con algún detalle demasiado tiempo.

No pueden “atar cabos”, y les cuesta identificar las diferencias entre distintas situaciones sociales (por ejemplo diferenciar que como se comporta en casa no es exactamente igual a como lo hace en un restaurante, o que la rutina de un día cualquiera es distinta a la de un día especial como el de su cumpleaños, etc.).

Muchas veces no pueden evaluar las consecuencias de sus acciones por lo que no controlan sus impulsos en relación al lugar/momento/situación en que se encuentran. 

Tienen dificultades para planificar secuencias y resolver problemas. 

Presentan problemas de coordinación motora que pueden influir en que no les gusten los deportes y que les cueste vestirse por ejemplo. 


L@s niñ@s con Asperger presentan menos alteraciones en el lenguaje que otros TEA, y en la mayoría de los casos no hay un retraso del desarrollo cognitivo, incluso un porcentaje de ell@s presentan una inteligencia superior a la media. 

De todos modos, las alteraciones y dificultades antes mencionadas generan dificultades significativas a nivel social, ocupacional y en otras áreas importantes del funcionamiento.

La severidad del trastorno se establece en relación a los apoyos que el paciente necesita; los cuales pueden variar a lo largo del desarrollo en relación a la evolución del mismo en función de las intervenciones terapéuticas-tratantes que se realicen (medicación, terapias, apoyos y entrenamientos). 
La premisa de trabajo es: a mayores dificultades, más apoyos y más entrenamiento. La adquisición de nuevos aprendizajes y habilidades, y su entrenamiento en ellos, posibilitará la paulatina retirada de apoyos. 


A tener en cuenta 
Cuando observamos el desarrollo de un/a niñ@, se vuelven signos de alerta todo tipo de enlentecimiento significativo para adquirir habilidades esperadas.
Por otro lado, cualquier pérdida de habilidades es señal de alarma y amerita una consulta con profesionales.
Son signos de alerta en relación al diagnóstico de TEA: la alteración en socialización, las dificultades o desvíos en la comunicación verbal y no verbal, y las conductas e intereses repetitivos y restringidos.

Signos de alerta:
  • Encontramos ausencia o respuesta pobre al nombre.
  • Aparece un retraso o ausencia del lenguaje.
  • Prefieren no hablar, cuando hablan lo hacen de forma extraña (tono, volumen, “hiperformal”, “sabelotodo”).
  • Evitan la mirada y el contacto físico.
  • Presentan dificultades para relacionarse con otros y hacer amigos.
  • Persiste una falta o escasez de juego simbólico (por ejemplo jugar a que soy bombero o maestra, o que esta escoba es un caballo, o como que estoy en una nave espacial, etc.).
  • Observamos “Ceguera emocional”: las dificultades para entender a otros, ponerse en su lugar y “leer” las situaciones sociales los hacen parece insensibles, groseros, antipáticos, etc. 
  • Tienen dificultades en el manejo de los convencionalismos sociales.
  • No saben leer entre líneas (dificultades en la pragmática). 
  • Presentan manierismos o conductas extrañas.
  • Hipo o hiper sensibilidad a estímulos.
  • Resultan apáticos o con reacciones emocionales desproporcionadas.
  • Encontramos repetición y rigidez en sus temas de conversación, rutinas y juegos.


En caso de detectar alguna de estas alteraciones es muy importante la derivación y consulta con Neuropediatra, ya que la intervención temprana realmente hace la diferencia en mejoras en la interacción y adaptación social como en autonomía, regulación afectiva y autoestima, repercutiendo en la calidad de vida de est@s pacientes.

El tratamiento más aconsejable es aquel que atienda todas las áreas de dificultades y potencialidades del/de la paciente. Y, por supuesto, que incluya todos los ámbitos en los que está inmers@ el/la paciente: familiar, educativo, laboral y social. 



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