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Animate a cambiar, alcanza tus metas.

09 agosto 2013

Post colaborador a cargo de la Lic. en Psicología Valeria Reyno




Una gran cantidad de pacientes llegan al consultorio “frustrados y deprimidos” porque sienten que se les fue la vida, reclamando por todos los sueños que han postergado.
Otros en el proceso se van dando cuenta que están “tristes y aburridos” de la rutina, que tienen ganas de vivir pero que no se animan.
Otros descubren la necesidad que tienen de hacer cambios en su vida y el miedo que esto les genera.
¿Te pasó esto alguna vez?

El primer paso es soñar…
Debés empezar a imaginar lo que te gustaría, a pensar a dónde querés llegar, a soñar con los que te gustaría ser y hacer.
Por delante tenés un abanico de posibilidades, es hora de caminar hacia el futuro.

¡Trabajar para alcanzarlo!
Al tener clara la meta es importante poder analizarla, “desmenuzarla” en sub-metas.
A continuación deberás elaborar y planificar una estrategia, fijándote plazos para alcanzar las sub-metas.
Finalmente, es momento de mirarte a ti mismo para encontrar tu energía y dirigirla a estos objetivos, y así, tomar la iniciativa de pasar a la acción.
Ninguna de estas instancias es fácil, y siempre hay riesgo de quedarse por el camino.

Para entender esto un poco mejor debemos aclarar algunos conceptos:

·   Zona de confort: Es nuestra zona conocida. Implica lo que ya sabemos hacer, nuestras rutinas y costumbres, nuestro día a día. Se la conoce también como zona cómoda, en el sentido que se corresponde con lo que ya estás adaptado a llevar adelante. No necesariamente implica cosas que te gustan, en esta zona hay problemas y dificultades, pero que ya sabés cómo resolver o sobrellevar. Esta zona incluye tus habilidades y conocimientos, y emociones conocidas.  
Por ej. “Dejaste los pañales”, “Sabés hacer la cama”, “Ya terminaste el liceo”, “Aprendiste a manejar”, “Sabés cómo resolver problemas en el trabajo”.

·   Zona de aprendizaje: ¡No hay mejor nombre para esta zona! Es la que implica planificar, experimentar y aprender. En esta zona es que escuchás al otro y podés conocer otros puntos de vista. Probás cosas nuevas (ej. una receta, un idioma, una nueva forma de hacer algo).
¡Es la zona para ensayar! Practicás hasta que aprendes, y adquirís nuevos conocimientos y hábitos. ¡Es la zona para crear! Cuando te dejás fluir y te expresás, con música, pintura, etc.
A muchas personas esto de experimentar y aprender las asusta, porque están acostumbradas a lo conocido, porque sienten que ya están grandes para eso, porque no creen que puedan aprender nada nuevo, porque les parece una pérdida de tiempo… y por estas, o muchas otras razones, se mueven solamente dentro de su zona de confort, ya que, en definitiva, salir de ella les da miedo.

·   Zona desconocida: Es en donde no sabés lo que puede pasar. Es una zona de mucho riesgo: “¿Y si me sale mal?”, “¿Y si fracaso?”. Y es una zona de posibilidades: “¿Y si lo consigo?”, “¿Y si me sale bien?”.
Pero es NORMAL tener miedo, verlo muy lejos, sentir que es muy difícil.
  


Un pensamiento muy común es creer que si vas a la zona desconocida tu zona de confort va a desaparecer, y que no hay vuelta a atrás. ¡Esto no es así! Lo que en realidad pasa es que la zona conocida se amplía a medida que adquirís nuevos conocimientos y habilidades. La zona conocida se expande con cada experiencia.

¡Animate!
Si te quedás cómodo en tu zona de confort, la vida se te pasa, te estás perdiendo de experiencias nuevas, de conocer y aprender.
Avanzar implica cambios, y cambiar quiere decir nacer a cosas nuevas, desarrollarnos. Algunas cosas quedan atrás, pero son las que NO estás necesitando ahora, o las que ya no te sirven. Y si las llegás a necesitar ¡podés volver por ellas!
En lugar de pensar que vas a perder lo que tenés, debés comprender que vas a enriquecerlo.

Cambiar asusta
 “…Te has creado una especie de burbuja de bienestar, a tu modo. El miedo aparecerá cuando veas peligrar dicha burbuja, es decir, cuando creas que va a producirse un cambio que pueda desestabilizar tu seguridad”, C. Molina.
Salir de tu zona de confort e ir a la zona de aprendizaje da miedo, más aún moverte a la zona desconocida. Pero estos cambios son necesarios para alcanzar tus sueños, porque si estuvieran disponibles en tu zona de confort ya los hubieras cumplido.

Ante una situación nueva, y por ello desconocida, debés primero examinarla y evaluar tus recursos para hacerle frente.
El miedo surge cuando dudás si podés enfrentarla y resolverla; entonces cambiar se vuelve una amenaza y decidís quedarte en tu zona de confort.
El miedo no es solamente a probar cosas nuevas, sino que en estos intentos se teme equivocarse o pasar vergüenza.

¿Qué hago?
Primero entender que huir o no hacer nada, no soluciona el problema.
Muy importante es entender que el miedo es una alerta que no se puede tomar a la ligera; te muestra que algo puede ser peligroso, que aún no estás preparado. Por ello, debés tomarte el tiempo de conocerte, de reconocer tus fortalezas y debilidades.
Cuando algo te da miedo no es siempre conveniente arremeter contra  la situación amenazante, a veces “más vale maña que fuerza”. Al saber con qué recursos (habilidades, conocimientos) contás, podés elaborar una estrategia y entrenarte, como cuando vas al gimnasio.
Esto te dará seguridad en tus decisiones y acciones para poder afrontar esos “molinos de viento”.

Luego de tener la estrategia es hora de pasar a la acción. Hay mucha gente que se queda en la planificación y así se le escapa su sueño.

¿Y si no lo logro?
Algunos intentos son fallidos, lo que es esperable. ¡Sos humano! Pero de toda experiencia se aprende.  La vida es desierto y oasis, dicen los poetas.
Si esto te hace sentir vulnerable, lo más adecuado es volver a la zona de confort en busca de experiencias anteriores que te ayuden, apoyo de otros, una revisión de tus recursos y estrategias para volver a intentarlo.

Pensar en tu sueño, el porqué y el para qué de este, es lo que te dará la energía para seguir adelante. ¡No te rindas!


Post colaborador a cargo de: Lic. en Psicología Valeria Reyno
Psicóloga clínica de niños, adolescentes y adultos jóvenes, tanto en diagnóstico como psicoterapia.

Tel. de contacto: 094 162353


2 comentarios:

  1. Genial Vale como siempre! :D Tema de mi interés!!! Besos!
    Love.

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  2. Gracias!
    Lo fundamental es que resulte útil a los lectores!!

    A las órdenes,

    Valeria Reyno
    Lic. en Psicología

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